El primer año: pasado, presente, y personal

Mon, Feb 17, 20

Hace un año empaqué dos maletas y treinta y cuatro cuadros, y me lancé a alcanzar un sueño que he tenido por mucho tiempo: mudarme a Nueva York para dedicarme a mi arte más a fondo.

Por medio me establecía y familiarizaba con mi nuevo entorno, el ambiente se sintió apto para explorar materiales, y deconstruir lo que sabía hasta ese momento. Por una parte quiero asegurarme de que todas las decisiones que estoy tomando en cuanto a los materiales y mi arte sean conscientes. Y por otra, quiero mantenerme abierta a la evolución y expansión de mi práctica por medio voy aprendiendo, descubriendo, y viviendo.

Portrait with "Era Una"

Una de las reflexiones más importantes este año fue definir la razón por la cual quiero traer mis ideas al plano visual. En esencia, quiero catalizar una conexión con el momento presente a través de mi arte. Cuando dejo que mi cuerpo guíe el trazo que marco a lo largo de una superficie de 6 pies, o masajeo un color para que impregne la tela cruda - estoy presente. Estoy conectada con el material, con el color, con el movimiento, con el momento, con la emoción. Y es a través de este mundo vasto de colores y figuras irreconocibles que quiero cautivar el corazón, antes que a la mente.


Desde un punto técnico, existen tres verdades que discerní a lo largo del año y que reflejan mi práctica e perspectiva actual:

1- Una pintura no está limitada a la superficie. En mi opinión todo lo que construye y conlleva la obra es parte de la narrativa, y por ende, se convierte en espacio para explorar. Esto incluye la forma del cuadro, la posición, los materiales y hasta las cosas que usualmente se pasan desapercibidas como la sombra o la parte de atrás.

2- La pintura es la aplicación de color. Punto. La exploración de materiales y superficies este año me llevó a la conclusión de que el color es lo que activa o ilumina una superficie (sin importar la forma o el material de la misma), y que el color es el factor más poderoso para activar nuestros sentidos, y nuestro corazón.

3- El sujeto y el contenido de la obra no son lo mismo, y no lo tienen que ser. En resumen, aprendí que el sujeto es lo que se decide pintar o hacer, pero el contenido se basa más en la experiencia personal del artista, y en la historia tan única que solo él o ella puede vivir. El contenido puede salir a relucir de manera obvia, o ser una colección de mensajes codificados por la mano creadora. Como es de esperarse, el contenido es más complejo y multifacético porque así lo es el humano, nuestras experiences, y nuestras emociones. Depende del artista si él o ella quiere cerrar la brecha entre los dos. En mi caso, sé que el contenido está presente en mis cuadros, pero crear conexiones obvias no es algo que me interesa en este momento.

Studio views and a painting in progress

Concluyendo, ha sido un año con mucho trabajo, pero me siento agradecida por que me dio mucho de regreso también, incluyendo el hecho que fue el año más prolífico de mi vida. Me siento más invertida que nunca en mi arte, y emocionada por seguir explorando hasta donde puedo llevar el color. Se vienen algunos proyectos grandes este año, incluyendo mi primera exhibición en Nueva York. Si quieres que te mantenga al tanto, únete a mi lista de correo en la parte de abajo de esta nota.  

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texto inédito por Gabriela Gil
fotos de Rey Santiago, y Gabriela Gil
 
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